Microtextos de exterior

Quim Monzó

Hoy amanecí despierto. Sin ganas de pensar en política. Uno ya oye lo suficiente. Así que me puse a hablar de Quim Monzó. Dije: «Quim, se me hacen pesados tus tuits, me inundas el barco, es más, me escoro, se desfonda mi flanco izquierdo». Luego, permanecí en silencio un rato. Pensé. Pensar antes de nada, pensé. Y aunque primero hablé y luego pensé, no hubo consecuencias, nadie me oyó.

Seguí navegando. Arribé a Jot Down y vi de frente a Juan Gómez Jurado. Pensé: una entrevista, no es su fuerte. Y luego dije: «Coño, es a Risto Mejide. Reculo, no abordo». Crucé los brazos, maldecí en silencio y volví a pensar. Leer antes de nada, pensé. Y como primero pensé y luego hablé, no tuve más remedio, leí.

Creo que el máximo peligro, la gente más peligrosa ahora mismo(en comunicación, en política, en lo que sea) es la gente indefinida, decía Mejide. Definirse es tener una causa, y yo creo en la gente con una causa incluso aunque sean contrarias a aquellas en las que yo creo.

Y yo pensé: mierda, está hablando de mí, soy su indefinido. Y luego dije: «Quim, se me hacen pesados tus tuits, me inundas el barco, es más, me rindo. Amerizo. Me verás bracear un poco, tranquilo, es que nado hacia ti».